Antisemitismo importado, cuando el problema llega en la maleta

Antisemitismo importado, cuando el problema llega en la maleta

El antisemitismo importado en Europa y el arte de la ceguera voluntaria

Europa lleva décadas debatiendo sobre inmigración, integración, identidad, multiculturalismo y convivencia. Sin embargo, existe un tema que muchos políticos, periodistas y activistas prefieren rodear como si fuera una rotonda infinita: El antisemitismo presente en ciertos sectores de origen musulmán.

No hablamos de todos los musulmanes. Europa alberga millones de ciudadanos musulmanes perfectamente integrados que respetan a los judíos igual que a cualquier otra persona. Pero también existe una realidad incómoda: Diversas encuestas, estudios académicos y denuncias de organizaciones judías muestran que una parte significativa del antisemitismo actual en algunas ciudades europeas procede de sectores influenciados por conflictos, prejuicios o discursos importados desde Oriente Medio.

Es un asunto tan incómodo que a veces parece un concurso europeo de silencio colectivo.

 

¿Por qué existe este problema?

La explicación no es sencilla. Hay factores religiosos, históricos, políticos y culturales mezclados en una especie de cóctel explosivo.

1. El conflicto israelí-palestino:

Es probablemente el factor más importante.

Millones de personas en el mundo musulmán han crecido viendo el conflicto palestino-israelí como una lucha entre musulmanes y judíos, aunque en realidad sea un conflicto político, territorial y nacional mucho más complejo.

El problema aparece cuando la crítica legítima al gobierno de Israel se transforma en hostilidad hacia todos los judíos. Una cosa es decir: «Estoy en desacuerdo con la política de Israel.» , otra muy distinta es decir: «Los judíos son el problema.»

La primera es una opinión política. La segunda es antisemitismo.

2. Tradiciones religiosas interpretadas de forma literal: 

Al igual que ocurre con el cristianismo o el judaísmo, algunos textos islámicos contienen referencias históricas a conflictos entre comunidades religiosas. La mayoría de creyentes modernos interpretan estos textos dentro de su contexto histórico. Sin embargo, los sectores más conservadores o islamistas tienden a interpretarlos de forma literal y actual, generando una visión hostil hacia los judíos.

El problema no es exclusivo del islam. Durante siglos, Europa cristiana también alimentó prejuicios antijudíos utilizando interpretaciones religiosas extremas. La diferencia es que Europa realizó una profunda revisión cultural , en algunos países musulmanes esa revisión aún está pendiente.

3. Politización de la fe:

El surgimiento de movimientos como los Hermanos Musulmanes y el auge del salafismo transformaron viejos prejuicios teológicos en un dogma político anti-judío agresivo.

4. La educación recibida en algunos países

En ciertos países de Oriente Medio y Norte de África, durante décadas han circulado materiales educativos, sermones y medios de comunicación que presentan a los judíos mediante estereotipos negativos.

Cuando algunas personas emigran a Europa, esos prejuicios pueden viajar con ellas. Las personas cambian de país en pocas horas. Las ideas suelen tardar bastante más.

 

El choque con la realidad europea

La Europa moderna se construyó sobre tres pilares fundamentales: Libertad religiosa. Igualdad ante la ley. Protección de las minorías.

Por tanto, cualquier forma de antisemitismo entra directamente en conflicto con los principios democráticos europeos. Y aquí surge una contradicción curiosa.

Muchos europeos defienden el multiculturalismo porque creen en la tolerancia, pero la tolerancia no puede significar tolerar la intolerancia.

Si una persona llega a Europa con prejuicios contra los judíos, las mujeres, los homosexuales o cualquier otra minoría, la solución no es ignorarlo por respeto cultural. La solución es combatir esos prejuicios exactamente igual que combatiríamos cualquier otro racismo.

 

El problema de la negación

Quizá el fenómeno más preocupante no sea el antisemitismo en sí. Quizá sea la dificultad para hablar de él.

Durante años algunos sectores políticos han evitado abordar el problema por miedo a ser acusados de racismo o islamofobia. El resultado es paradójico.

Intentando evitar prejuicios contra los musulmanes, se acaba evitando debatir prejuicios contra los judíos, es como intentar apagar un incendio cerrando los ojos. No funciona.

 

Consecuencias para las comunidades judías

Las consecuencias son reales. En varias ciudades europeas muchos judíos afirman sentirse menos seguros que hace veinte años, algunos ocultan símbolos religiosos, otros evitan determinadas zonas, algunos padres dudan sobre enviar a sus hijos a escuelas judías.

Cuando una minoría tiene miedo de mostrar públicamente quién es, la democracia tiene un problema. Y ese problema afecta a todos, no solo a los judíos.

 

La gran pregunta: ¿el islam es incompatible con los judíos?

La historia demuestra que musulmanes y judíos convivieron durante largos periodos en distintos lugares.

Hubo conflictos, discriminaciones y violencia, pero también cooperación intelectual, comercio y convivencia.

Por tanto, afirmar que el islam es inevitablemente antijudío sería tan absurdo como afirmar que el cristianismo es inevitablemente antisemita.

Lo que sí puede afirmarse es que determinadas interpretaciones islamistas modernas contienen elementos hostiles hacia los judíos que chocan frontalmente con los valores europeos. Y eso debe poder discutirse libremente.

 

Soluciones para una Europa más libre

Educación cívica común

Todos los ciudadanos, independientemente de su origen, deberían conocer: El Holocausto .Los valores democráticos. Los derechos fundamentales.

La democracia también se aprende.

Tolerancia cero contra el odio

Las autoridades deben perseguir el antisemitismo con la misma firmeza que cualquier otra forma de racismo, sin excepciones, sin excusas, sin descuentos culturales.

Reformismo religioso

Los líderes musulmanes europeos pueden desempeñar un papel fundamental. Las mezquitas que promuevan el diálogo interreligioso y rechacen claramente el antisemitismo deberían recibir visibilidad y apoyo social.

Debate abierto

La crítica a ciertas ideas presentes en comunidades musulmanas debe ser posible sin caer en la demonización de todos los musulmanes. Europa necesita menos censura y más discusión racional.

 

Conclusión:  La convivencia no funciona con tabúes

Europa ha conseguido algo extraordinario después de siglos de guerras religiosas: Construir sociedades donde personas de distintas creencias puedan convivir pacíficamente.

Pero esa convivencia exige reglas claras, entre ellas, una muy sencilla: Nadie tiene derecho a odiar a otro ciudadano por ser judío. Ni por ser musulmán. Ni por ser cristiano. Ni por no creer en nada.

El antisemitismo importado existe, negarlo no ayuda a combatirlo. Exagerarlo para atacar a todos los musulmanes tampoco.

La tarea europea consiste en algo más difícil y más inteligente: Defender la libertad, combatir el odio y exigir que todos jueguen con las mismas reglas democráticas.

Porque una democracia madura no tiene miedo de mirar los problemas de frente, y mucho menos de hablar de ellos.

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