¿Qué ciudades europeas podrían ser de mayoría musulmana en 2100?

¿Qué ciudades europeas podrían ser de mayoría musulmana en 2100?

Demografía, inmigración y natalidad: Qué sabemos realmente y qué podemos esperar.

No sabemos qué ciudades europeas tendrán mayoría musulmana en 2100. Pero sí podemos preguntarnos cuáles están siguiendo hoy una trayectoria demográfica que podría llevarlas hacia allí. Y esta pregunta es mucho más interesante de lo que parece.

Porque cuando hablamos de la población musulmana en Europa solemos mirar los datos nacionales: Francia, Alemania, Reino Unido, Bélgica, Países Bajos… Pero Europa no cambia de manera uniforme.

El cambio demográfico se concentra especialmente en determinadas grandes ciudades y barrios urbanos.

En algunas zonas de Birmingham, por ejemplo, la población que se identifica como musulmana ya es mayoritaria. En 2021, el 29,9 % de los habitantes de toda Birmingham se identificaba como musulmán, pero en algunos barrios la proporción superaba el 80 %. En Small Heath llegaba al 85,9 %. 

La pregunta, por tanto, no es solamente  ¿Cuántos musulmanes habrá en Europa?

La pregunta también es ¿Dónde se concentrarán?. Y aquí empieza una cuestión que Europa todavía está discutiendo muy poco.

 

Primero: una aclaración importante

No existe una predicción científica fiable que permita decir “En 2100 Birmingham tendrá un 62 % de musulmanes”. O “Bruselas será musulmana en 2085”. Sería inventar una precisión que los datos no permiten.

Las proyecciones demográficas a tan largo plazo dependen de demasiadas variables: Inmigración; emigración; natalidad; mortalidad; cambios de identidad religiosa; guerras y conflictos; situación económica y decisiones políticas que todavía ni siquiera conocemos.

Incluso las proyecciones de Pew Research Center para Europa llegan fundamentalmente hasta 2050 y presentan diferentes escenarios de migración. No son predicciones de lo que necesariamente ocurrirá. 

Por eso, hablar de 2100 exige hablar de escenarios, no de certezas.

 

¿Qué sabemos actualmente?

En 2016, Pew estimaba que había unos 25,8 millones de musulmanes en Europa, aproximadamente el 4,9 % de la población.

En su escenario de migración cero, la proporción subiría al 7,4 % en 2050.

En un escenario de migración media, llegaría aproximadamente al 11,2 %.

Y en un escenario de migración elevada, podría alcanzar alrededor del 14 %. (Pew Research Center)

¿Por qué aumenta incluso si se detuviera la inmigración? Principalmente por dos razones: Una población musulmana relativamente joven y una natalidad históricamente superior a la de la población no musulmana.

En el periodo 2015-2020, Pew estimaba una fecundidad de aproximadamente 2,6 hijos por mujer musulmana frente a 1,6 entre las mujeres no musulmanas en Europa. La propia investigación advertía, sin embargo, que esa diferencia tiende a reducirse entre generaciones. 

Y aquí aparece otro fenómeno fundamental, Europa también se está secularizando.

No estamos simplemente ante un crecimiento del islam. Estamos ante dos movimientos simultáneos: menos cristianismo + más población musulmana + más población sin religión. Eso cambia completamente el paisaje religioso europeo.

 

Entonces, ¿qué ciudades podrían estar más expuestas?

No podemos elaborar un ranking científico de “ciudades musulmanas en 2100”. Pero sí podemos identificar las ciudades que parten de una posición especialmente significativa.

1. Birmingham: el caso más evidente

Birmingham en Inglaterra probablemente sea el ejemplo más importante para entender el futuro posible de algunas ciudades europeas.

En 2021, el 29,9 % de la población de Birmingham se identificaba como musulmana. Pero el dato realmente llamativo está en determinados barrios. En Small Heath, el porcentaje alcanzaba el 85,9 %. En Alum Rock era del 83,7 %. En Bordesley Green, del 80,2 %. En Sparkhill, del 79,2 %. 

Esto significa que el futuro demográfico de una ciudad no tiene por qué producirse de manera uniforme, puede comenzar en barrios concretos.

Primero aparecen zonas donde una población se concentra, después aparecen redes comerciales, restaurantes, comercios, Asociaciones, mezquitas. Y finalmente puede producirse una transformación profunda de determinados distritos.

Birmingham demuestra que este fenómeno no es una teoría futurista, ya puede observarse hoy.

2. Bruselas: Una ciudad especialmente sensible

Bruselas es otro de los grandes casos europeos.

La ciudad y su área metropolitana tienen una importante población procedente de países musulmanes, especialmente de Marruecos y Turquía, además de comunidades procedentes de Oriente Medio y otras regiones.

Pero hay una dificultad importante: Bélgica no dispone de una estadística religiosa comparable a la del censo británico. Por tanto, las cifras que circulan sobre “el porcentaje musulmán de Bruselas” deben tratarse con mucha prudencia.

Lo que sí podemos afirmar es que Bruselas reúne varios factores que pueden favorecer el crecimiento de esta población: Gran concentración urbana; inmigración internacional; población joven; elevada diversidad y concentración de comunidades de origen musulmán;

Bruselas, por tanto, no necesita convertirse en una ciudad mayoritariamente musulmana para experimentar una transformación importante. Algunos barrios pueden cambiar mucho antes que la ciudad en su conjunto.

3. Marsella: El gran laboratorio francés

Marsella merece una atención especial.

La ciudad tiene una larga historia de inmigración procedente del norte de África y una población de origen argelino, marroquí, tunecino y de otros países musulmanes.

Pero aquí aparece otro problema: Francia no pregunta por la religión en sus censos de la misma manera que Reino Unido.

Por eso tampoco existe un porcentaje oficial y preciso de musulmanes en Marsella comparable al 29,9 % de Birmingham.

Sin embargo, la concentración territorial de población de origen norteafricano convierte a Marsella en uno de los principales lugares donde estudiar la evolución futura del islam europeo.

Y también aquí encontramos una cuestión importante, origen musulmán no significa automáticamente práctica religiosa.

Una persona puede proceder de una familia musulmana y ser poco religiosa, agnóstica o atea.

Por eso sería un error confundir: Origen extranjero = musulmán o: apellido árabe = musulmán practicante.

La demografía religiosa es mucho más compleja.

4. Viena

Viena es otro caso interesante.

Austria tenía en 2021 aproximadamente un 8,3 % de población musulmana. Y Viena concentra una parte importante de la población inmigrante del país.

Los datos oficiales de la ciudad muestran que en 2021 había aproximadamente 284.930 personas que declaraban el islam como religión, frente a 1,92 millones de habitantes de Viena.  Eso supone alrededor del 14,8 % de la población de la ciudad.

Pero hay un detalle todavía más importante. La evolución histórica de Viena muestra cómo una religión puede crecer mientras otra pierde peso.

En 2001 había unos 121.000 musulmanes en Viena. En 2021 eran unos 285.000. Al mismo tiempo, el número de personas sin religión alcanzaba aproximadamente 655.000. 

Por tanto, el futuro de Viena no necesariamente será: Cristianismo → islam. Puede ser algo mucho más complejo: Cristianismo → secularización + islam + otras religiones.

5. Ámsterdam

Ámsterdam presenta un escenario diferente.

En 2024, aproximadamente el 9 % de los habitantes adultos de Ámsterdam se identificaban con el islam. Diez años antes el porcentaje era superior. 

Este dato es muy importante porque demuestra que las tendencias no siempre avanzan en línea recta. Puede aumentar la población musulmana durante una etapa y posteriormente estabilizarse o incluso reducirse su proporción.

Por eso no debemos hacer una extrapolación mecánica: 9 % hoy × 7 décadas = mayoría musulmana.

¿Y Rotterdam, París, Londres o Berlín?

Son ciudades que también merecen atención.

Londres, París, Rotterdam, Berlín, Manchester, Leicester, Bradford, Birmingham, Bruselas, Viena, Ámsterdam y Marsella forman parte de los principales espacios urbanos europeos donde la presencia musulmana es especialmente significativa.

Pero no todas siguen la misma trayectoria.

Y aquí aparece una conclusión fundamental: No existe “el futuro musulmán de Europa”. Existen muchos futuros demográficos diferentes dentro de Europa.

Una ciudad puede tener un 30 % de musulmanes. Otra, un 10 %. Otra, un 5 %. Y dentro de cada una puede haber barrios con un 80 % y otros con un 2 %.

 

¿Qué tendría que ocurrir para que una ciudad fuera mayoritariamente musulmana?

Para alcanzar una mayoría musulmana no basta con tener una población musulmana importante.

Tendrían que combinarse durante muchas décadas varios factores.

  1. Inmigración elevada

Una llegada continuada de población procedente de países con mayoría musulmana aumentaría rápidamente el peso demográfico.

  1. Mayor natalidad

Si la población musulmana mantuviera durante generaciones una fecundidad superior a la del resto de la población, su peso aumentaría.

  1. Población joven

Una población joven tiene más personas en edad de tener hijos.

Eso genera una dinámica demográfica que puede mantenerse durante décadas.

  1. Concentración urbana

La inmigración suele concentrarse en grandes ciudades.

Y esto puede producir cambios mucho más rápidos localmente que a escala nacional.

  1. Secularización del resto de la población

Este factor suele olvidarse.

Si los europeos abandonan progresivamente las religiones tradicionales, el islam puede aumentar su peso relativo aunque su crecimiento absoluto no sea espectacular.

 

¿Sería necesariamente un problema que una ciudad europea tuviera mayoría musulmana?

No. La religión de la mayoría no determina automáticamente la calidad democrática de una sociedad.

Una ciudad puede tener una mayoría musulmana y mantener: libertad religiosa; libertad de expresión; igualdad entre hombres y mujeres; derechos LGTBI; separación entre religión y Estado; democracia liberal.

Por eso el problema no debería formularse como: “¿Cuántos musulmanes puede soportar Europa?”

La pregunta correcta es: ¿Puede Europa mantener sus principios democráticos independientemente de cuál sea la religión mayoritaria?

Ahí está el verdadero debate.

 

¿Y qué ciudades debemos vigilar especialmente?

Si tuviéramos que crear un “mapa de atención demográfica”, yo empezaría por: Birmingham, Bruselas, Marsella, Viena, Londres, Rotterdam, Ámsterdam, París, Berlín, Manchester, Leicester, Bradford

No significa que todas vayan a tener mayoría musulmana. Significa que son ciudades donde la evolución de la población musulmana, la inmigración, la natalidad, la secularización y la concentración territorial merece ser estudiada.

Birmingham es actualmente el caso más llamativo porque ya alcanza casi el 30 % de población musulmana en el conjunto municipal y supera ampliamente el 80 % en algunos distritos.

Viena también muestra una evolución importante: aproximadamente 285.000 habitantes se identificaban como musulmanes en 2021, alrededor del 15 % de la población de la ciudad. 

Ámsterdam, en cambio, demuestra por qué las extrapolaciones lineales pueden equivocarse: en 2024 el 9 % de los adultos se identificaba con el islam, y esa proporción era inferior a la registrada años atrás. 

 

Las sombras posibles

Una transformación demográfica no tiene por qué convertirse en un conflicto, pero tampoco tiene sentido negar que puede producir tensiones.

1. Segregación residencial

Si determinados grupos se concentran en determinados barrios durante generaciones, puede aparecer una ciudad dividida socialmente.

No necesariamente por una frontera oficial.

Sino por:colegios; viviendas; comercios; asociaciones; lugares de culto; idiomas; matrimonios; y relaciones personales.

El resultado puede ser una ciudad donde distintos grupos viven físicamente muy cerca pero socialmente muy separados.

2. Presión sobre la igualdad entre hombres y mujeres

Aquí Europa debe ser especialmente clara.

El problema no es que una persona sea musulmana, el problema aparece cuando determinadas interpretaciones religiosas entran en conflicto con derechos fundamentales.

Por ejemplo, matrimonios forzados; control de la vestimenta; discriminación de mujeres; segregación por sexo; violencia en nombre del honor; o limitaciones a la libertad personal.

Estos problemas deben combatirse independientemente de quién los cometa.

3. Libertad de expresión

Europa tiene una tradición especialmente fuerte de libertad de expresión.

Eso incluye el derecho a criticar ideologías; religiones; iglesias; mezquitas; o cualquier otra institución.

Una sociedad democrática no puede convertir ninguna religión en una zona protegida frente a la crítica.

4. Aparición de autoridades paralelas

Otro riesgo aparece cuando las comunidades crean estructuras sociales tan cerradas que determinadas personas terminan viviendo bajo normas informales diferentes.

El Estado debe evitar que aparezcan dos sistemas de ciudadanía. Uno basado en la ley, y otro basado en la presión comunitaria.

La libertad religiosa significa poder practicar una religión, también significa poder abandonarla. Y aquí hay un derecho que merece mucha más atención, la libertad de dejar de ser musulmán.

5. Radicalización

Una minoría pequeña puede tener un impacto enorme si adopta posiciones extremistas.

6. La reacción de la población

Existe además otro peligro. Cuando los ciudadanos sienten que determinados cambios se producen sin debate, puede aparecer una reacción política. Y esa reacción puede ser mucho más radical que el problema original.

Si los partidos tradicionales se niegan a hablar de inmigración, integración, religión o seguridad, otros partidos terminarán ocupando ese espacio. Por eso el silencio también tiene consecuencias.

 

El gran error: Pensar que solamente hay dos opciones

Europa suele caer en dos extremos.

Opción A, “Todo está perfectamente. No existe ningún problema.”

Opción B, “Europa será conquistada por el islam.”

Las dos simplifican una realidad mucho más complicada.

La realidad probablemente será: Una Europa mucho más diversa, mucho más secular y con una presencia musulmana considerablemente mayor que la actual.

Pero eso no significa necesariamente una Europa gobernada por la religión.

 

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Una ley común para todos

La primera regla debería ser muy sencilla: Misma ley, mismos derechos y mismas obligaciones.

Integración, no aislamiento

La integración no debería significar: “abandona tu cultura”.

Pero tampoco: “cada comunidad puede vivir bajo sus propias reglas”.

Integrarse significa compartir una ciudadanía común.

Defender la libertad de conciencia

Europa debería proteger tanto el derecho a creer como el derecho a no creer. Y también el derecho a cambiar de religión.

Esta última libertad es especialmente importante en sociedades donde la identidad religiosa puede estar vinculada a la familia y a la comunidad.

Crear un observatorio europeo del islam y la integración

Europa podría crear un organismo independiente que estudiara de forma permanente, demografía + inmigración + integración + secularización + islamismo + derechos fundamentales.

No para vigilar a los musulmanes, para entender qué está ocurriendo, porque una democracia seria no puede diseñar políticas públicas basándose en rumores de redes sociales.

 

2100: la verdadera pregunta

Quizá dentro de 75 años haya ciudades europeas con mayoría musulmana. Quizá no. Quizá algunas zonas urbanas sí alcancen esa mayoría mientras sus países continúan siendo claramente no musulmanes.

Pero hay algo que sí podemos decidir hoy. No podemos controlar completamente la demografía, sí podemos decidir qué tipo de sociedad queremos construir.

Una Europa donde cada persona pueda creer.

Una Europa donde cada persona pueda dejar de creer.

Una Europa donde una mujer pueda vestirse como quiera.

Donde un homosexual pueda vivir libremente.

Donde una persona pueda criticar una religión sin miedo.

Donde nadie esté por encima de la ley.

Y donde ninguna comunidad tenga derechos superiores a otra.

Ese debería ser el verdadero objetivo.

Porque el futuro de Europa no debería depender de si en 2100 una ciudad tiene un 20 %, un 40 % o un 60 % de musulmanes.

Debería depender de algo mucho más importante: ¿Seguirá siendo una sociedad de ciudadanos libres e iguales?

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