El Museo del Islam Extinguido (Año 2300)

El Museo del Islam Extinguido (Año 2300)

Museo de las Religiones Extinguidas y Transformadas.

Año 2300. La Tierra es un lugar extraño.

Los coches vuelan. La gente pasa los fines de semana en hoteles orbitales, los perros tienen traductores automáticos y las inteligencias artificiales siguen intentando entender por qué los seres humanos discutían tanto en Internet.

Me encuentro en la ciudad de Nueva Barcelona, una megaciudad flotante situada donde antes estaba el Mediterráneo.

He venido a visitar uno de los museos más populares del planeta, su nombre es: Museo de las Religiones Extinguidas y Transformadas.

La cola para entrar es enorme, al parecer, las visitas guiadas a la sección del Islam son especialmente populares entre los adolescentes.

 

Visita guiada al «Museo del Islam Extinguido»

Una guía holográfica nos recibe en la entrada.

Bienvenidos. Hoy exploraremos algunas de las religiones que marcaron la historia de la humanidad, les recordamos que tocar los objetos originales está prohibido desde el incidente del turista marciano de 2287.

El grupo avanza, a mi lado, un niño de unos diez años le pregunta a su madre:

—Mamá, ¿es verdad que la gente rezaba cinco veces al día?

—Sí, cariño.

—¿Sin asistentes virtuales?

—Sí.

—Qué barbaridad.

 

 Sala 1: El siglo VII

Entramos en la primera sala.

Una enorme recreación de Arabia en el siglo VII aparece ante nosotros.

La guía explica: «El Islam surgió en el año 610 y llegó a tener más de 2.000 millones de seguidores.»

Los visitantes observan fascinados.

—¿Entonces no tenían Internet? —pregunta una niña.

—No.

—¿Y cómo discutían?

—Principalmente cara a cara y espada a espada

El grupo guarda un respetuoso minuto de silencio.

 

Sala 2: Objetos antiguos

La segunda sala contiene reliquias valiosas.

  • Un despertador programado para la oración del alba. Una brújula para orientarse hacia La Meca. Un ejemplar del Corán. Un teléfono móvil con una aplicación de horarios de oración. Una alfombra. Una vitrina iluminada con un bote de gominolas, una lata de paté y un champú. Al lado, un cartel holográfico que explica el concepto de Halal y Haram.

 

  • La guía: «Increíble pero cierto, ciudadanos del futuro. En el siglo XXI, millones de humanos creían que el Creador del Universo, con miles de millones de galaxias a su cargo, se enfadaba seriamente si un humano consumía una molécula de gelatina extraída de un animal llamado cerdo, dedicaban horas en los supermercados a leer micro-letras para no ofender a la divinidad».

 

La vitrina del «Pánico al Cabello Femenino»

Diferentes tipos de telas (hiyab, burka, niqab) flotando en el aire.

  • La guía: «Durante siglos, se creyó que el cabello de las hembras humanas emitía una radiación invisible capaz de desestabilizar por completo el cerebro de los machos, obligando a taparlas por ‘seguridad pública’. Lo más curioso es que, en lugar de entrenar el autocontrol del macho, la solución del siglo XXI era envolver a la hembra en tela».

 

El simulador del «Megáfono Sagrado» (Experiencia inmersiva 4D)

Una cabina insonorizada donde los visitantes entran para experimentar la «contaminación acústica ideológica» del siglo XXI.

La guía: «Aquí pueden experimentar lo que llamaban el Adhan. Consistía en instalar altavoces gigantes de metal en las fachadas de los templos para despertar a todo un barrio a las 5:00 AM cantando dogmas teológicos en un idioma que la mayoría de los vecinos no entendía. Si ponías música electrónica a ese volumen te multaban, pero si era música sagrada, era un derecho constitucional».

 

Sala 3: El gran debate europeo

Esta es la sala más concurrida, en una pantalla gigante aparece una pregunta que obsesionó a Europa durante décadas:

«¿Puede una religión nacida hace más de mil años adaptarse a una sociedad moderna?»

Debajo aparecen miles de titulares históricos:

  • «¿Existe un Islam europeo?»
  • «¿Es compatible la religión con la inteligencia artificial?»
  • «¿Puede una mujer ser imán?»
  • «¿Cómo será el Islam en 2100?»

La guía sonríe. «Los historiadores consideran que esta fue una de las conversaciones más largas de la historia humana. Duró aproximadamente doscientos»

 

Sala 4: ¿Cómo fue la gran transición? (La muerte dulce)

Explica cómo se llegó a la extinción.

No hubo violencia. Simplemente, a medida que la educación se globalizó, las mujeres tomaron el control de sus vidas y la inteligencia artificial resolvió los grandes misterios cotidianos, la necesidad de un «Dios policía» que vigilara lo que hacías en el baño o en la cocina se desvaneció.

El colapso final del sistema ocurrió cuando la tecnología avanzó tanto que el manual de instrucciones del desierto del siglo VII se quedó completamente congelado. Los líderes religiosos pasaban los días intentando adaptar leyes de la era de los camellos a la era de la colonización espacial. Al final, los jóvenes se cansaron de esperar a que el software se actualizara y simplemente borraron la aplicación.

 

Conclusión:

El «Museo del Islam Extinguido» no es una profecía de odio, sino una advertencia lógica. Las religiones no mueren porque las persigan (de hecho, la persecución suele hacerlas más fuertes); mueren de ridículo y de inutilidad cuando se niegan a caminar de la mano del progreso humano.

Si los creyentes de hoy no quieren que sus tataranietos vean sus prácticas como hoy vemos nosotros las supersticiones medievales, más les vale empezar a abrir las ventanas de los templos. 

Porque el futuro no espera a nadie, y en el año 2300, las gafas de realidad virtual del museo estarán esperando para recordar lo tercos que fuimos.

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