«Lo más raro del siglo XXI era que discutíamos por cosas que hoy parecen del Museo» Año 2100.
Un periodista del Archivo Histórico Europeo viaja al futuro para entrevistar a Karim Haddad, profesor de Historia de las Religiones y especialista en la transformación del islam europeo durante el siglo XXI.
La misión es sencilla: Entender cómo una religión que durante décadas protagonizó intensos debates sobre igualdad, libertad y derechos individuales terminó conviviendo con una democracia liberal europea.
Periodista
Karim, cuando estudiáis el islam europeo del siglo XXI, ¿qué es lo que más sorprende a los estudiantes?
Karim
Que se discutiera tanto por cuestiones de vestimenta y tan poco por cuestiones de convivencia. Mis alumnos se quedan fascinados al descubrir que había tertulias de tres horas sobre un pañuelo y solo diez minutos sobre educación científica o empleo juvenil.
Dicen que parecía un concurso de moda medieval patrocinado por una televisión del año 1400.
Periodista
¿Y cuál era la cuestión más difícil?
Karim
La igualdad entre hombres y mujeres. Que hubiera normas distintas según el sexo para cosas tan cotidianas como vestir, viajar, heredar o relacionarse.
Hoy, cuando explico que en algunos contextos se esperaba un comportamiento para los hombres y otro para las mujeres, los estudiantes no lo entienden
Periodista
¿Y qué pasó con la idea de que el hombre debía tener más autoridad dentro de la familia?
Karim
Se convirtió en una curiosidad histórica.
Los jóvenes preguntan:
—¿Y cómo se elegía quién tenía razón?
—¿Por tener barba?
Periodista
¿La barba perdió importancia?
Karim
Muchísima.
En 2100 nadie imagina que el tamaño de una barba pudiera utilizarse como medida de virtud. Los historiadores seguimos buscando la conexión científica entre los centímetros de barba y la sabiduría, de momento no la hemos encontrado.
Periodista
Los historiadores hablan mucho del tema del velo.
Karim
Sí, fue casi una obsesión colectiva. Al final se descubrió algo revolucionario: La cabeza de una persona pertenece a esa persona.
Ni el Estado, ni el vecino, ni el tío del pueblo, ni el comité de expertos en «lo que debe ponerse otra persona» deberían decidir por ella.
Cuando la decisión fue realmente libre, el tema perdió la mitad de su dramatismo.
Periodista
¿Y las mezquitas? ¿Cambió algo?
Karim
Muchísimo. Hoy existen mezquitas tradicionales, reformistas, culturales y académicas. Algunas están dirigidas por hombres, otras por mujeres y otras por equipos mixtos.
La gran revolución fue descubrir que un micrófono no pierde cobertura cuando lo usa una mujer.
Periodista
¿Hubo resistencia a que las mujeres fueran líderes religiosas?
Karim
Claro. Pero la resistencia disminuyó cuando alguien preguntó una cosa muy incómoda: «¿La sabiduría tiene género?»
Después de varios segundos de silencio, el debate empezó a cambiar
Periodista
Pasemos a otro asunto delicado: La homosexualidad. ¿Cómo se ve desde 2100?
Karim
Con bastante asombro histórico. Mis alumnos preguntan: «¿De verdad había personas preocupadas por con quién cenaba su vecino adulto?»
Les cuesta entender que la vida privada de otros ciudadanos pudiera convertirse en un asunto político o religioso permanente.
Periodista
¿Siguen existiendo musulmanes homosexuales en 2100?
Karim
Por supuesto. Y nadie considera que ambas cosas sean incompatibles.
Hoy parece evidente que la orientación sexual pertenece a la esfera privada y que todos los ciudadanos deben disfrutar de los mismos derechos.
Periodista
¿Qué pasó con los debates sobre los apóstatas y los exmusulmanes?
Karim
Ese fue otro cambio enorme. El Islam acabó consolidando una idea muy sencilla: La libertad religiosa incluye también la libertad de abandonar una religión.
Puede parecer obvio ahora, pero durante décadas fue un asunto tremendamente controvertido.
Periodista
¿Y qué ocurre hoy si alguien deja el islam?
Karim
Exactamente lo mismo que si cambia de equipo de fútbol. Nada. Es una decisión personal.
Periodista
¿Y qué pasó con las caricaturas y la libertad de expresión?
Karim
Se comprendió algo fundamental. Tener derecho a criticar una religión no significa odiar a sus creyentes. Y tener derecho a practicar una religión no significa estar protegido frente a toda crítica.
Cuando ambas ideas se aceptaron, el conflicto disminuyó mucho.
Periodista
¿Qué pasó con la idea de que las leyes religiosas debían estar por encima de las leyes democráticas?
Karim
Fue probablemente el cambio más importante. La mayoría entendió que en una democracia las leyes pertenecen a todos los ciudadanos.
Las religiones pueden inspirar a las personas. Pero no gobernar a quienes no comparten esas creencias.
Periodista
¿Existe todavía el islam en 2100?
Karim
Claro. Existe como también existen otras religiones.
Lo que desapareció fue la idea de que una única interpretación debía gobernar la vida de todos.
Hoy conviven creyentes muy tradicionales, creyentes reformistas y personas sin religión. Todos tienen exactamente los mismos derechos ante la ley.
Periodista
¿Qué fue lo más difícil de cambiar?
Karim
La mentalidad. Cambiar un libro es fácil. Cambiar una costumbre puede llevar generaciones.
Periodista
¿Qué es lo que más os hace reír cuando estudiáis el año 2025?
Karim
La enorme cantidad de personas convencidas de que cualquier cambio destruiría la religión, y luego resulta que cambiaron muchas cosas. Y la religión siguió existiendo.
Periodista
Si pudiera enviar un mensaje a los europeos de 2025, ¿qué les diría?
Karim
Que las religiones, igual que las sociedades, siempre están evolucionando, que el debate es sano, que la crítica no es odio.
Y que ninguna tradición debería tener miedo a las preguntas difíciles, porque las ideas fuertes sobreviven a las preguntas, las débiles son las que necesitan esconderse de ellas.
Antes de despedirse, Karim señala una exposición titulada: «Las grandes polémicas religiosas europeas del siglo XXI».
Dentro hay vitrinas dedicadas al velo, la libertad de expresión, la igualdad entre hombres y mujeres, los derechos de los homosexuales, la apostasía y otros debates históricos.
Un grupo de estudiantes pasa por delante. Uno de ellos lee los carteles y pregunta: ¿De verdad discutían todo esto?
El profesor responde: Claro.
Todas las generaciones creen vivir en la época más moderna de la historia. Y luego llega la siguiente generación y descubre cosas que parecían normales pero que ya no tienen sentido.
Los estudiantes se miran y sonríen.
Probablemente dentro de cien años alguien dirá exactamente lo mismo sobre nosotros.
