El «manual de instrucciones» islámico que la mayoría en Europa desconoce

El «manual de instrucciones» islámico que la mayoría en Europa desconoce

Si un europeo despertara un día en una sociedad islámica…

Un divertido manual de supervivencia cultural para no preguntar: «¿Pero por qué hacéis eso?»

Imagina que un español se despierta una mañana en una ciudad donde la mayoría de la población sigue las costumbres tradicionales islámicas.

Sale del hotel, entra en una cafetería, y en menos de media hora ya ha cometido diez «errores culturales» sin darse cuenta. 

No porque sea mala persona, simplemente porque muchas costumbres que allí parecen normales, en Europa son prácticamente desconocidas. Veamos algunas de las más curiosas.

 

1. La mano derecha tiene un estatus VIP

Tu café llega a la mesa, coges el vaso con la mano izquierda, silencio, algunas personas te miran con cara de sorpresa.

En muchas culturas islámicas tradicionales existe la costumbre de comer, beber y entregar objetos con la mano derecha.

¿La razón?

Históricamente, la mano izquierda se asociaba a la higiene personal antes de que existiera el papel higiénico y el agua corriente en todos los hogares. Hoy muchas personas mantienen esta costumbre por tradición religiosa y cultural.

Para un europeo puede parecer una norma extraña, para quienes han crecido con ella, es simplemente una cuestión de costumbre.

 

2. «Persiana abajo, es hora de rezar»: La pausa que paraliza el comercio

En muchas ciudades de mayoría musulmana, cinco veces al día están ligados a la oración.

En muchos lugares, especialmente los más tradicionales, algunos comercios cierran unos minutos o reducen la actividad durante esos momentos.

Un europeo puede pensar: «¿Cerráis la tienda justo cuando iba a comprar?»

La respuesta probablemente sea: «Vuelvo en diez minutos.»

Es una diferencia cultural que sorprende a muchos visitantes, aunque su aplicación varía mucho según el país.

 

3. El Corán suena por todas partes

En algunas casas, taxis, tiendas o negocios es habitual escuchar recitaciones del Corán como música de fondo.

Para muchas personas tiene un valor espiritual parecido al que pueden tener los himnos religiosos o la música sacra en otras tradiciones. Para un europeo resulta curioso entrar en una peluquería y escuchar una recitación religiosa en lugar de música pop.

No es mejor ni peor, simplemente responde a otra forma de vivir la religión en la vida cotidiana.

 

4. Oro para ellas… No para ellos

En varias interpretaciones tradicionales del islam, los hombres no deben llevar joyas de oro ni vestir seda natural, las mujeres, en cambio, sí pueden hacerlo.

Muchos europeos reaccionan con humor ,¿Así que el reloj de oro es pecado? Depende de a quién se lo preguntes.

Hoy muchos musulmanes no siguen esta norma, mientras que otros sí la mantienen.

 

5. El perro no siempre es el mejor amigo del hombre

En algunas sociedades musulmanas tradicionales muchas personas prefieren no tener perros dentro de casa por razones religiosas o culturales, aunque sí pueden utilizarse para tareas como la vigilancia o el pastoreo. No significa que todos los musulmanes piensen igual, las prácticas cambian mucho entre países y familias.

 

6. El Ramadán cambia el ritmo de todo

Durante el Ramadán, muchos musulmanes ayunan desde el amanecer hasta la puesta del sol, eso modifica horarios, comidas y, en algunos lugares, el ambiente de la ciudad.

Al caer la noche, las calles pueden llenarse de familias cenando y celebrando el fin del ayuno. Para un europeo puede parecer que la ciudad vive con el reloj cambiado.

 

7. «Espera… Primero digo Bismillah»

Antes de empezar a comer, muchas personas pronuncian «Bismillah» («En el nombre de Dios»). Es una forma de agradecer y comenzar la comida con una referencia religiosa.

En Europa algunas personas dicen «Buen provecho», aquí cambia la frase, pero la idea de empezar la comida con un gesto simbólico no resulta tan lejana.

 

8. El saludo tiene sus propias reglas

En algunos entornos tradicionales, hombres y mujeres que no son familia evitan darse la mano o abrazarse. No siempre ocurre, pero sigue siendo una costumbre presente en determinados contextos.

Para un europeo, que suele saludar con un apretón de manos o dos besos, puede resultar desconcertante.

 

9. Todo empieza con «Si Dios quiere»

Una conversación típica puede sonar así:

—¿Nos vemos mañana?

—Si Dios quiere.

—¿El pedido llega el lunes?

—Si Dios quiere.

La expresión «Inshallah» forma parte del lenguaje cotidiano en muchos países musulmanes y refleja la idea de que el futuro depende, en última instancia, de la voluntad de Dios.

A veces expresa fe; otras veces, simplemente es una fórmula social muy habitual.

 

10. La llamada a la oración

En algunas ciudades de mayoría musulmana, la llamada a la oración puede escucharse desde las mezquitas varias veces al día. Para quien ha crecido allí es parte del paisaje sonoro.

Para un europeo que la escucha por primera vez, puede ser una experiencia llamativa y ruidosa  

 

¿Cómo entienden estas costumbres los europeos?

La mayoría de los europeos no las consideran «malas» por sí mismas, simplemente les resultan poco familiares.

Europa ha evolucionado hacia sociedades donde la religión suele ocupar un espacio más privado. En cambio, en muchas sociedades de mayoría musulmana, la religión sigue teniendo una presencia visible en la vida diaria, desde los horarios hasta la alimentación o los saludos.

Ese contraste explica buena parte de la sorpresa mutua.

 

El gran reto

Cuando personas con costumbres tan distintas conviven en un mismo país, surgen preguntas inevitables.

¿Hasta dónde debe adaptarse una sociedad de acogida?

¿Hasta dónde deben adaptarse quienes llegan a ella?

No existen respuestas simples. Lo importante es que las diferencias culturales puedan convivir respetando las leyes comunes, la libertad individual y la igualdad de derechos.

 

Conclusión

Muchas de estas costumbres nacieron como soluciones prácticas de convivencia, salud y orden social para las tribus de la península arábiga hace más de mil cuatrocientos años. 

El verdadero choque cultural no surge porque comer con la mano derecha o no llevar un anillo de oro sea algo «malo», sino cuando la tradición transforma una norma de conducta medieval en un dogma inmutable que choca de frente con las sociedades seculares, dinámicas y diversas del presente.

Entender el origen de estas costumbres permite verlas sin misterio ni fascinación, aplicando el mismo filtro crítico que le aplicamos a cualquier otra tradición histórica.

Cerrar menú