¿Puede una mujer dirigir una mezquita en la Europa del futuro?

¿Puede una mujer dirigir una mezquita en la Europa del futuro?

La imana de Barcelona: La Revolución feminista en el Islam

Año 2038. Son las siete de la tarde en una mezquita de Barcelona.

Hombres y mujeres entran por la misma puerta. No hay cortinas separándolos. El sermón es en catalán y en castellano. En la pared hay un cartel que dice: «Por favor, apaguen los teléfonos móviles y recuerden que Dios entiende todos los idiomas.»

La persona que dirige la oración se llama Amina García, tiene 42 años, nació en Hospitalet, estudió Derecho y Teología, y es la primera gran imana de Cataluña.

Para unos, es una revolución histórica, para otros, una fantasía con WiFi, y así comienza uno de los debates más fascinantes del siglo XXI.

 

Una pregunta que incomoda a medio planeta

Preguntemos algo sencillo: ¿Por qué una mujer no puede dirigir una mezquita? La respuesta depende de a quién preguntes.

Los sectores más tradicionales del islam sostienen que la figura del imán ha sido históricamente masculina y que la tradición religiosa es bastante clara sobre ello.

Los reformistas responden: Muy bien, pero también hubo un tiempo en el que las mujeres no podían votar, estudiar en la universidad o ser juezas. Y entonces el debate se convierte en un auténtico partido de tenis teológico.

 

El experimento ya ha comenzado

Aunque mucha gente no lo sabe, las mujeres imanas ya existen, en distintos países han aparecido iniciativas que desafían siglos de tradición.

Inclusive Mosque Initiative, en Reino Unido, impulsa espacios de oración más inclusivos. Sherin Khankan fundó en Dinamarca una mezquita donde las mujeres tienen un papel protagonista. Y Amina Wadud pasó a la historia cuando dirigió una oración mixta, provocando titulares, críticas y probablemente más de una discusión en miles de salones familiares.

No estamos hablando de ciencia ficción, estamos hablando de pequeños laboratorios del futuro.

Los que dicen «sí»

Los defensores de las mujeres imanas tienen argumentos bastante directos.

Primer argumento: igualdad

Si las mujeres pueden ser: Primeras ministras, ministras de Defensa, juezas del Tribunal Supremo, astronautas, directoras de empresas,

¿Por qué no podrían dirigir una oración?

Es una pregunta difícil de responder en una Europa donde la igualdad entre hombres y mujeres es uno de los pilares fundamentales.

Segundo argumento: un islam europeo

Muchos reformistas creen que el islam en Europa acabará evolucionando, no porque alguien lo imponga, sino porque las religiones cambian cuando cambian las sociedades,

La pregunta es: ¿Cómo será el islam europeo en 2126?

Quizá incluya mujeres imanas, quizá no, pero el debate ya está sobre la mesa.

 

Los que dicen «no»

Por supuesto, hay una oposición considerable.

Los críticos argumentan que: El islam no es una democracia donde se votan los cambios, la tradición tiene un peso importante, la religión no debe adaptarse a las modas sociales, Europa no puede reescribir catorce siglos de historia religiosa.

Y tienen un argumento que merece ser escuchado: «Si una religión cambia tanto que deja de parecerse a sí misma, ¿sigue siendo la misma religión?»

 

La revolución silenciosa

Imaginemos por un momento que Europa apuesta por este modelo.

Año 2050, encontramos mezquitas con: Sermones en español, francés y alemán, mujeres y hombres rezando juntos, consejos religiosos paritarios, imanes e imanas elegidos por la comunidad, debates sobre inteligencia artificial y ética, aplicaciones para reservar plaza durante el Ramadán.

 

El efecto dominó

Si aparecieran cientos de mujeres imanas en Europa, el impacto sería enorme.

Social

Cambiaría la percepción del islam entre millones de musulmanes en Europa y en todo el mundo, muchas personas que hoy ven la religión como incompatible con la igualdad comenzarían a hacerse nuevas preguntas.

Religioso

Abriría una enorme discusión dentro del mundo musulmán. Algunos países verían estas mezquitas como un ejemplo, otros las considerarían una desviación. Internet, como siempre, explotaría durante varias semanas.

Político

Los gobiernos europeos se enfrentarían a una cuestión delicada: ¿Deben apoyar iniciativas religiosas más compatibles con los valores europeos?

O dicho de otra forma: ¿Puede existir una política pública para favorecer un «islam europeo»?

 

El problema que nadie menciona

Existe un pequeño inconveniente. La mayoría de musulmanes del mundo probablemente seguirían defendiendo modelos más tradicionales.

Europa representa una parte relativamente pequeña de la comunidad musulmana global. Así que podríamos encontrarnos con una situación curiosa (Las franquicias del Islam): El islam europeo. El islam asiático. El islam africano. El islam del Golfo.

Y, dentro de cien años, algún historiador podría escribir: «Todo empezó cuando una mujer de Barcelona decidió ponerse delante de la primera fila.»

 

¿Una utopía o una inevitabilidad?

Nadie lo sabe. Hace cien años, muchas personas pensaban que las mujeres nunca serían juezas, alcaldesas o científicas.

Hace cincuenta años, la idea de matrimonios entre personas del mismo sexo parecía imposible para buena parte del mundo.

La historia tiene una costumbre muy molesta: sorprendernos. quizá dentro de unas décadas las mujeres imanas sean algo habitual, o quizá continúen siendo una excepción.

 

La última escena

Volvamos a nuestra mezquita de Barcelona en 2038.

La oración ha terminado, un hombre de 75 años se acerca a la imana y le dice: Nunca pensé que viviría para ver esto.

Ella sonríe, yo tampoco pensé que tendría que explicar a mi madre que me dedico a dirigir una mezquita.

Porque, al final, todas las revoluciones empiezan igual, primero parecen imposibles, después se escandalizan, más tarde se normalizan.

Y un día alguien pregunta, sorprendido: ¿De verdad hubo una época en la que esto estaba prohibido?

Quizá ese sea el gran debate del islam en Europa durante el próximo siglo, y quizá, dentro de cien años, nuestros nietos se rían de todo esto mientras consultan en sus gafas inteligentes a qué hora empieza el sermón de la imana de turno.

Porque el futuro tiene una extraña costumbre: llegar cuando menos lo esperamos.

 

El Futuro Se Escribe en Presente

El debate sobre las mujeres imamas no trata solo de quién se pone al frente de la alfombra de oración; trata de quién tiene la autoridad para interpretar los textos y definir el futuro de una comunidad.

¿Será Europa la cuna de una reforma espiritual con rostro de mujer, o quedará este experimento como una anécdota de vanguardia urbana? 

La respuesta se está escribiendo hoy, entre sermones, debates teológicos y una generación joven que ya no está dispuesta a pedir permiso para ocupar su lugar.

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